La figura de Germán Mesa, otrora ídolo del béisbol cubano por su brillante desempeño como torpedero de Industriales y del equipo nacional, vuelve a estar en el ojo del huracán, esta vez no por su rendimiento en el terreno, sino por los señalamientos cada vez más frecuentes a su estilo de dirección y manejo de grupos. La más reciente crítica proviene del zurdo Maicel Díaz, quien compartió vestuario con Mesa durante la campaña 2008-2009, cuando este debutó como director de los Leones de la capital.
Durante una entrevista en el podcast “Cuba Grand Slam”, Maicel Díaz no dudó en señalar a Mesa como el peor manager que tuvo en sus ocho años en Series Nacionales. “Creo que Germán Mesa es un mal director”, afirmó con contundencia. “No sabe gestionar un vestuario ni tiene habilidades comunicativas. Todo es como él diga. Nunca te convence con acciones sino que las cosas se hacen como él las decida y punto. Es un pequeño dictador”.
Estas palabras reavivan el debate sobre el carácter autoritario que, según varios exjugadores, ha marcado la trayectoria de Mesa como técnico. Aunque su legado como jugador es casi intocable, su paso por los banquillos ha estado acompañado de polémicas, decisiones controvertidas y, como en el caso de Maicel Díaz, acusaciones de manipulación y falta de ética profesional.
En la temporada en la que coincidieron, Industriales tuvo un desempeño decepcionante, quedando en la sexta posición de la Liga Occidental con récord de 37 victorias y 53 derrotas. Díaz, arrastrado por el bajo rendimiento colectivo, terminó con balance de dos ganados, cuatro perdidos y una efectividad elevada de 5.55. La campaña siguiente fue devuelto al equipo Metropolitanos, mientras Industriales, bajo el mismo Germán Mesa, logró una sorprendente recuperación en los playoffs que culminó con el título nacional.
Dos años más tarde, Mesa fue reemplazado por Lázaro Vargas en el timón azul, pero su carrera como técnico no terminó allí. Volvió a los dugouts, esta vez como coach de banca del equipo Cuba, una posición que también ha generado controversia. Durante el torneo Premier 12, imágenes difundidas en redes sociales lo mostraban ordenando jugadas en pleno partido, específicamente el toque de bola de Yoelkis Guibert en el duelo contra Japón, lo cual sembró dudas sobre el verdadero liderazgo del equipo, oficialmente a cargo de Armando Johnson.
Sobre su rol en la selección, Maicel Díaz fue tajante: “El equipo Cuba no va a levantar cabeza mientras tenga a Germán ahí. No es un hombre que predique con el ejemplo. En mi caso personal puedo decir que no jugó limpio. Yo siento que me utilizó”.
Actualmente, Mesa ocupa el cargo de vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol, y luego del fracaso en el Premier 12, asumió un nuevo reto al frente de los Gigantes de Rivas en la liga profesional de Nicaragua. Sin embargo, su gestión allí tampoco fue exitosa, terminando en el último lugar de la clasificación.
La figura de Germán Mesa continúa generando divisiones: leyenda para unos, símbolo de autoritarismo para otros. Lo cierto es que las voces críticas hacia su estilo de liderazgo no cesan, y la más reciente, la de Maicel Díaz, aporta un nuevo capítulo a la compleja historia de uno de los personajes más controvertidos del béisbol cubano contemporáneo.