Alexei Ramírez, el destacado beisbolista cubano, dejó una huella significativa en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) tanto por su talento en el terreno de juego como por los salarios millonarios que logró acumular a lo largo de su carrera. Nacido en Pinar del Río, Cuba, Ramírez se destacó en las Series Nacionales de Cuba antes de dar el salto al béisbol profesional en Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los peloteros cubanos mejor pagados de su generación.
Ramírez comenzó a llamar la atención a nivel internacional cuando formó parte del equipo Cuba que compitió en el primer Clásico Mundial de Béisbol en 2006, donde el conjunto cubano alcanzó el segundo lugar. Este torneo, junto con sus destacadas actuaciones en la liga cubana, le permitió consolidarse como uno de los mejores jugadores de la Isla. En la temporada 2007, lideró el torneo cubano con 20 jonrones, una cifra impresionante que atrajo la mirada de los cazatalentos de las Grandes Ligas.
En septiembre de 2007, Alexei tomó una de las decisiones más importantes de su carrera al dejar Cuba y establecerse en la República Dominicana. Desde allí, solicitó la residencia y comenzó a negociar con equipos de la MLB. No pasó mucho tiempo antes de que los Chicago White Sox, atraídos por su versatilidad y potencia al bate, firmaran al pinareño. En diciembre de ese mismo año, Ramírez firmó su primer contrato profesional con los Medias Blancas por la suma de 4.75 millones de dólares por cuatro años.
Su debut en la MLB se produjo en 2008, y desde el principio dejó claro que tenía el talento para sobresalir. Inició su carrera como jardinero central, pero eventualmente se consolidó como campocorto, una posición en la que brillaría durante gran parte de su trayectoria en las Grandes Ligas. Sus habilidades defensivas, combinadas con su capacidad para batear con poder y consistencia, le permitieron ganar el reconocimiento de fanáticos y expertos del béisbol.
Antes de que finalizara su primer contrato, los Chicago White Sox vieron en Alexei un jugador clave para su equipo, por lo que decidieron ofrecerle una extensión de contrato. En 2011, firmó un nuevo acuerdo por 32.5 millones de dólares por cuatro años, lo que incluía una opción para un quinto año por 10 millones de dólares adicionales. Este contrato convirtió a Ramírez en el jugador cubano mejor pagado de su tiempo, superando a otros grandes nombres como José Ariel Contreras y Aroldis Chapman.
Durante sus ocho años con los White Sox, Alexei Ramírez fue un pilar en el equipo. Fue reconocido por su durabilidad, ya que rara vez se perdía juegos, y su capacidad para responder en momentos clave. En 2014, fue seleccionado para el Juego de Estrellas de la MLB, un reconocimiento a su rendimiento constante y su impacto en el equipo.
En 2016, después de su largo y exitoso paso por Chicago, Ramírez se trasladó a los San Diego Padres con un contrato de un año por 4 millones de dólares, con la posibilidad de extenderlo a 2017. Sin embargo, su rendimiento en San Diego no alcanzó los niveles esperados, y su tiempo en la MLB terminó al final de esa temporada.
A lo largo de su carrera de 10 años en las Grandes Ligas, Alexei Ramírez acumuló aproximadamente 41.8 millones de dólares en salarios. Esta cifra lo coloca entre los peloteros cubanos más exitosos en términos financieros. Su capacidad para firmar contratos lucrativos y mantenerse competitivo en una liga tan exigente como la MLB habla no solo de su talento, sino también de su dedicación y esfuerzo.