La historia del joven pelotero cubano Ediel Ponce es un testimonio de sacrificio, valentía y determinación en la búsqueda del sueño de llegar a las Grandes Ligas. Con tan solo 18 años, Ponce tomó una decisión trascendental que cambió por completo el rumbo de su vida: escapar del servicio militar obligatorio en Cuba para asentarse en República Dominicana y perseguir su carrera profesional en el béisbol.
Hasta ese momento, Ediel Ponce era una de las joyas del pitcheo cubano. En la 63 Serie Nacional brilló con los Tigres de Ciego de Ávila, registrando un balance de 8 victorias y 2 derrotas, con dos juegos completos y una efectividad de 2.15. En 71 entradas lanzadas, ponchó a 43 bateadores y limitó a sus oponentes a un promedio ofensivo de .221. Estos números le valieron ser elegido como Novato del Año, aunque ni siquiera recibió el reconocimiento formal por parte de las autoridades del béisbol en su provincia.

Su talento no solo se mostró en la liga local, sino también en el escenario internacional. Con la selección Sub-18 de Cuba, Ponce participó en el Premundial de Panamá, donde estuvo a punto de lanzar un juego sin hits frente a Venezuela y se consolidó como pieza clave del cuerpo de lanzadores. Sin embargo, a pesar de estos logros, el sistema no le dio el trato que merecía. La gota que colmó el vaso fue la notificación de que debía incorporarse al Servicio Militar, algo que consideró injusto tras haber representado con orgullo al país.
“Cuando pasó eso tomé la decisión exacta de venir hacia Dominicana a buscar mi sueño. El regalo que me querían dar a mí por ser Novato del Año era llevarme para el Servicio Militar. Me dolió cantidad, nunca pensé que eso me fuera a pasar en Ciego de Ávila”, confesó en una entrevista reciente. Con esas palabras, Ponce dejó en claro la frustración que sintió al ver cómo su desarrollo como atleta era frenado por la burocracia y la falta de visión institucional.
Ya en República Dominicana, se integró a la academia Chiqui Mejías en Bonao, una plataforma reconocida para desarrollar talentos con potencial de firmar con organizaciones de MLB. Su recta, que alcanza las 91 millas por hora, acompañada de un cambio de velocidad eficaz, una curva bien ubicada y un sinker profundo, lo posicionaron rápidamente en el radar de varios scouts.

Finalmente, en junio de 2025, el periodista Francys Romero confirmó que Ediel Ponce había llegado a un acuerdo con los Los Angeles Angels, sujeto a exámenes médicos. El contrato representa el inicio de su etapa como pelotero profesional, y muchos vislumbran una trayectoria ascendente gracias a su madurez y disciplina. “Varios scouts destacan una innata habilidad para lanzar strikes como su lado más fuerte”, señaló Romero.
La historia de Ediel Ponce no solo es un triunfo deportivo, sino también humano. Es el relato de un joven que dejó su país, su familia y su zona de confort para apostar por su sueño. Ahora, con un contrato en mano y la mirada fija en una lomita de Grandes Ligas, encarna la esperanza de muchos otros talentos cubanos que ven en él un ejemplo de que sí se puede.
