Andy Pagés, oriundo de Arroyos de Mantua, un pequeño y alejado poblado de Pinar del Río, ha demostrado que la distancia geográfica no puede frenar el talento verdadero. En la actual temporada de las Grandes Ligas, Pagés se ha convertido en el mejor pelotero cubano, siendo incluso el único antillano entre los finalistas al Juego de Estrellas. Su carrera, sin embargo, no comenzó con luces ni reflectores. Su propia madre, Juana María Abreu, relató en una entrevista concedida a José Raúl Díaz Barrios las dificultades que atravesó su hijo para alcanzar la élite del béisbol mundial.
Desde joven, Andy fue excluido en varias ocasiones de las preselecciones nacionales cubanas, no por falta de talento, sino por el simple hecho de vivir lejos del centro del país. La madre del pelotero recuerda con dolor cómo esa realidad geográfica influyó negativamente en las oportunidades de su hijo. “Sí, han existido sus cosas, pero bueno. Yo siempre he dicho que el que es bueno, ellos no lo pueden limitar”, expresó Juana, dejando claro que confiaba en que la calidad de Andy terminaría imponiéndose.
Y así fue. Andy Pagés no solo logró llegar a las Grandes Ligas, sino que en su temporada debut con Los Angeles Dodgers, se coronó campeón de la Serie Mundial 2024. Un hecho que enorgulleció a todo su pueblo y a su familia, quienes vivieron cada juego con pasión y nervios. “Durante los juegos, mi casa estuvo siempre llena de gente. Estoy orgullosa de él, cumplió su sueño”, dijo su madre emocionada.
Pero el camino no fue fácil. Según relata Juana María, su hijo viajó solo a Estados Unidos en busca de su sueño. La soledad y las dificultades iniciales marcaron su proceso de adaptación, pero nunca perdió de vista su meta. “Lo más importante fue que se fue para los Estados Unidos solito, persiguiendo su sueño y miren hoy donde está”, apuntó. Su perseverancia y humildad lo han acompañado en cada paso, y eso ha sido clave en su ascenso meteórico en el béisbol.
A pesar de haber sido desechado por la dirección del equipo Cuba en el pasado, Andy Pagés ha expresado públicamente su disposición a vestir el uniforme nacional en el próximo Clásico Mundial de Béisbol. Su madre asegura que, a pesar del éxito, su hijo sigue siendo una persona noble y orgullosa de sus raíces. “Siempre lo ha caracterizado su humildad y nobleza y está muy claro de dónde son sus raíces”, afirmó.
Hoy, Andy Pagés es un símbolo de superación para muchos jóvenes cubanos. De marginado por la distancia, pasó a convertirse en campeón mundial y figura destacada en la MLB. Y como bien lo expresó su madre: “¿Hasta dónde llegará? Eso lo va a decir el tiempo.”