La carrera del boxeador cubano Frank Zaldívar sufrió un golpe devastador tras revelarse que utilizó una sustancia prohibida en su combate del pasado 1 de febrero contra el joven prospecto estadounidense Curmel Moton. La información fue confirmada por el medio especializado Boxing Scene, que incluyó al santiaguero en un listado de atletas que violaron las reglas del juego limpio en los últimos meses. Como consecuencia, Zaldívar fue suspendido por un período de nueve meses y recibió una multa económica.
Frank Zaldívar, conocido como “El Perro”, tenía un récord profesional de 5 victorias, 2 derrotas y 3 nocauts al momento del combate. La pelea tuvo lugar en Las Vegas, en una cartelera que atrajo la atención del mundo del boxeo al presentar como plato fuerte el enfrentamiento entre David Morrell Jr., también cubano, y el estadounidense David Benavidez. Junto a Zaldívar y Morrell, el camagüeyano Yoenli Feliciano fue el tercer cubano en subir al ring aquella noche. De los tres, solo Feliciano logró la victoria.
En su combate, Zaldívar fue superado ampliamente por Moton, quien con solo 18 años demostró un dominio absoluto en el ring. El norteamericano, apadrinado por la leyenda Floyd Mayweather, castigó sin piedad al cubano desde el primer asalto, hasta que el árbitro decidió detener la pelea en el tercer round y declarar el nocaut. La superioridad de Moton fue evidente, pero el escándalo posterior nubló aún más la ya complicada situación de Zaldívar.
La Comisión Atlética de Nevada, encargada de supervisar la actividad boxística en el estado, impuso a Zaldívar una suspensión hasta el 31 de octubre de este año, así como una multa de $1,026 dólares. Este tipo de sanciones buscan preservar la integridad del deporte y enviar un mensaje claro a quienes intentan sacar ventaja mediante el uso de sustancias ilegales.

Lo que inicialmente fue una derrota clara y dolorosa en el cuadrilátero, terminó convirtiéndose en un escándalo más profundo al revelarse el uso de ayudas prohibidas. El boxeo, como otros deportes de contacto, ha reforzado en los últimos años sus mecanismos de control antidopaje, con el objetivo de garantizar la equidad y la seguridad de los atletas. Sin embargo, casos como el de Frank Zaldívar muestran que aún existen intentos por burlar estas regulaciones.

Para Zaldívar, esta situación representa una mancha significativa en su carrera. El púgil santiaguero no solo tendrá que cumplir su sanción y pagar la multa correspondiente, sino también trabajar arduamente para limpiar su nombre y reconstruir su reputación dentro del exigente mundo del boxeo profesional. A su regreso, deberá demostrar no solo su capacidad deportiva, sino también un compromiso firme con la ética y el respeto a las reglas del deporte.
El caso de Frank Zaldívar es una nueva advertencia para todos los deportistas: en el boxeo, como en cualquier disciplina seria, el talento por sí solo no basta. La honestidad y el respeto por el reglamento son esenciales para construir una carrera sólida y duradera. El tiempo dirá si Zaldívar podrá regresar al ring y redimirse ante la afición y los organismos que rigen este deporte.