ESCANDALO! Rene Navarro y populares figuras reaccionan a trifulca en beisbol cubano

El pasado 21 de junio, el estadio José Antonio Huelga de Sancti Spíritus fue escenario de una lamentable trifulca durante un partido correspondiente a la Serie Nacional Sub-23 del béisbol cubano, entre los equipos locales y Ciego de Ávila. Lo que debió ser una jornada más de competencia deportiva se transformó en una batalla campal que terminó con diez jugadores expulsados y una profunda ola de críticas que pone en entredicho la salud del béisbol en la isla.

La pelea, ampliamente comentada en redes sociales, fue reseñada por el periodista deportivo Boris Luis Cabrera, quien en su perfil de Facebook manifestó su preocupación por el deterioro del comportamiento dentro del terreno. Sin embargo, lo más llamativo del debate fueron los comentarios que dejaron figuras reconocidas del deporte cubano, quienes no dudaron en calificar el hecho como una grave falta de respeto al pasatiempo nacional.

Uno de los primeros en reaccionar fue Elber Ibarra, exárbitro de renombre en el béisbol cubano. En su comentario fue tajante al señalar que lo ocurrido es consecuencia de un problema estructural mucho más profundo, que comienza en las categorías inferiores. Según Ibarra, los padres y entrenadores no están inculcando los valores adecuados desde las primeras etapas, lo que deriva en actitudes reprochables como las vistas en el terreno de juego.

A estas palabras se sumó el reconocido entrenador José Manuel Cortina, una de las voces más respetadas del béisbol cubano. Cortina coincidió con Ibarra y fue más allá al afirmar que muchos jugadores actuales tienen un comportamiento alejado del ideal deportivo, con gestos arrogantes y falta de humildad. En su opinión, algunos entrenadores también han perdido su papel formador, lo que agrava aún más el problema. “Hay que erradicar los aspavientos y jugar callados, con disciplina y respeto”, comentó con firmeza.

Pero quizás la intervención que más llamó la atención fue la del veterano periodista René Navarro, uno de los grandes narradores del béisbol en Cuba. Navarro confesó que evita referirse a los atletas actuales debido a las diferencias de conducta que observa respecto a generaciones anteriores. “Son indescifrables, con actitudes negativas y reprochables. Que hablen los sociólogos e investigadores del deporte”, expresó con visible decepción.

Este tipo de acontecimientos, lejos de pasar inadvertidos, generan un daño profundo al prestigio del béisbol cubano, una disciplina históricamente asociada a la excelencia y la disciplina. La violencia dentro del campo no solo afecta la imagen del torneo sub-23, sino que envía un mensaje equivocado a las nuevas generaciones de peloteros que buscan abrirse camino en el deporte.

Es evidente que el béisbol cubano necesita una revisión profunda, no solo en lo técnico o competitivo, sino en lo ético y formativo. Los comentarios de Ibarra, Cortina y Navarro reflejan una preocupación generalizada por el rumbo que está tomando el deporte en la isla. Si no se toman medidas urgentes, estos actos podrían convertirse en una peligrosa costumbre, debilitando aún más la esencia del béisbol como símbolo de identidad y orgullo nacional.