Vaya farsa: El manager del Equipo Cuba se había elegido hace unos cuantos meses

La Federación Cubana de Béisbol finalmente puso fin a semanas de especulaciones y debates al anunciar, el 19 de junio, que Germán Mesa será el nuevo director del equipo Cuba de béisbol. La elección fue presentada como el resultado de un “profundo análisis”, según palabras de los funcionarios Humberto Guevara y Juan Reinaldo Pérez Pardo durante una conferencia de prensa celebrada en el Salón Adolfo Luque del Estadio Latinoamericano. Ambos directivos aseguraron que se evaluaron las fortalezas y debilidades de todos los candidatos, y que el proceso se llevó a cabo con el rigor que el momento exigía.

No obstante, el anuncio ha generado controversia, y no precisamente por una falta de experiencia deportiva de Mesa, sino por la percepción generalizada de favoritismo político. Desde hacía meses, el nombre del exjugador habanero sonaba con fuerza en los pasillos del poder deportivo, por encima de otros aspirantes que contaban con igual o mayor respaldo popular. Su designación se convirtió en un secreto a voces que finalmente se confirmó, para el descontento de una parte importante de la afición.

En un intento por justificar la elección, la Federación Cubana presentó una serie de diapositivas resaltando los méritos de Germán Mesa tanto como jugador como entrenador. El organismo rememoró su brillante trayectoria como defensor del campo corto, participando en dos Juegos Olímpicos, tres Campeonatos Mundiales, tres Copas Intercontinentales, tres Juegos Panamericanos y dos Juegos Centroamericanos y del Caribe, torneos en los cuales el equipo Cuba dominó ampliamente y donde Mesa tuvo un papel destacado.

Tras su retiro como jugador en el año 2002, Germán Mesa comenzó a prepararse como entrenador, logrando en 2010 el campeonato nacional con Industriales, uno de los equipos más emblemáticos del país. Este logro marcó un punto de inflexión en su carrera como técnico y le abrió las puertas a experiencias internacionales. Su trabajo fue visible en países como Nicaragua, Panamá, México y El Salvador. Particularmente con el club Gigantes de Rivas en Nicaragua, logró brillar y extendió su legado al conquistar en 2016 la Serie Latinoamericana, reforzando así su perfil como estratega internacional.

A pesar de este historial, el rechazo generalizado a su nombramiento se mantiene. Muchos consideran que los méritos deportivos de Mesa fueron utilizados como una cortina de humo para encubrir una decisión tomada más por razones políticas que técnicas. El hecho de que fuera presentado como “el elegido” incluso antes de concluir el proceso oficial de análisis, hace difícil de creer que la selección haya sido completamente imparcial.

La Federación, por su parte, intentó mitigar la ola de críticas con un discurso centrado en la legalidad y la experiencia, pero el malestar no ha disminuido. La figura de Germán Mesa sigue siendo divisiva, y aunque sus triunfos pasados como jugador son indiscutibles, su llegada al frente del equipo Cuba genera más preguntas que certezas. Con un equipo nacional en crisis y con la vista puesta en el VI Clásico Mundial de Béisbol, el tiempo dirá si esta apuesta rendirá frutos o si solo profundizará la desconfianza de la afición hacia los organismos rectores del deporte cubano.