¡ESCANDALO! beisbol cubano: Sin transporte, agua, ni luz en Campeonato Nacional

El béisbol cubano vuelve a ser protagonista de una noticia lamentable, esta vez durante el desarrollo del Campeonato Nacional Sub-23. En medio de la crisis estructural que atraviesa el país, los eventos deportivos no logran escapar a la improvisación, la escasez y el abandono. El pasado 17 de junio, un nuevo escándalo se sumó a la ya extensa lista de irregularidades, cuando el partido entre las selecciones de Cienfuegos y Mayabeque no pudo llevarse a cabo por falta de transporte. Sí, los equipos simplemente no llegaron al estadio porque no había guagua que los trasladara.

El encuentro estaba previsto para las 10:00 a.m. en el estadio Nelson Fernández, sede del equipo mayabequense. Sin embargo, llegada la hora, ambos conjuntos continuaban en sus alojamientos, sin noticias del transporte prometido. Fue el reportero independiente Fabián Morales, a través del grupo de Facebook “Swing al Aire”, quien dio a conocer lo que sucedía. “Increíble las cosas que pasan en nuestro béisbol”, escribió. “El partido entre Cienfuegos y Mayabeque debió comenzar a las 10 de la mañana pero aún ambos equipos se encuentran en sus hoteles esperando la guagua, que no ha llegado”.

Posteriormente, Morales confirmó que el partido fue suspendido oficialmente. Los organizadores decidieron cancelar el juego por la imposibilidad de hacer llegar a los peloteros al terreno. Se reprogramó para el día siguiente en forma de doble jornada, a partir de las 10 de la mañana, con la esperanza de que el transporte, esta vez, sí funcione.

Lo más alarmante del caso no fue solo la suspensión por causas logísticas, sino las condiciones en las que se encuentra el equipo de Cienfuegos, según denunció el mismo periodista. Los jugadores están hospedados en el campismo “Los Cocos”, un sitio que presenta serias deficiencias: no hay agua potable, no hay energía eléctrica, y el mobiliario es tan escaso que muchos atletas tienen que compartir cama. A esto se suma que la instalación se encuentra a 57 kilómetros del estadio Nelson Fernández, lo cual hace aún más absurdo el lugar escogido para su estancia. “Una total falta de respeto”, concluyó Morales.

Este hecho, lejos de ser aislado, se inserta en una larga cadena de negligencias, maltratos y desorganización que afectan al béisbol cubano en todos sus niveles. Robos a equipos, estadios en ruinas, mala alimentación, arbitrariedades y carencias básicas son cada vez más frecuentes. La situación actual del país no deja exento al deporte, que también sufre las consecuencias de una crisis económica, política y social profunda y prolongada.

Mientras tanto, los jóvenes talentos que deberían estar concentrados en desarrollarse y competir, deben lidiar con un entorno adverso, donde las condiciones mínimas para practicar el deporte nacional son inexistentes. Sin transporte, sin agua, sin luz, y sin respeto. La decadencia del béisbol cubano se expresa en estos episodios bochornosos, que ya ni sorprenden, pero que deberían encender todas las alarmas si aún se pretende salvar lo que fue, alguna vez, una potencia beisbolera mundial.