La polémica en torno a la sanción impuesta al lanzador pinareño Erly Casanova alcanzó un nuevo nivel este 17 de junio, cuando salió a la luz un documento que contradice directamente las declaraciones ofrecidas por Juan Reinaldo Pérez Pardo, Comisionado Nacional de Beisbol en Cuba. El escándalo, que inicialmente apuntaba a las autoridades deportivas de Pinar del Río como responsables de la sanción, ahora da un giro que pone en entredicho la transparencia de la Federación Cubana de Beisbol.
En su aparición pública del día anterior, Pérez Pardo aseguró que la sanción de un año sin competir en ningún evento nacional fue propuesta por la Comisión Provincial de Pinar del Río, y que la Comisión Nacional simplemente siguió el procedimiento legal correspondiente. En palabras dirigidas al periodista Pavel Otero, el comisionado insistió en que su organismo no hizo más que validar una decisión tomada a nivel territorial.
Sin embargo, el periodista Pepe Morejón desmintió esta versión al publicar una imagen del documento oficial emitido por las autoridades deportivas pinareñas, en el que se establece claramente que la sanción inicial impuesta a Erly Casanova fue de tres meses, y no de un año como finalmente se anunció. El castigo obedecía a que el jugador abandonó el país sin cumplir con los protocolos establecidos para firmar un contrato por cuenta propia, y fue interpretado como una falta disciplinaria, aunque no de la magnitud que la Comisión Nacional posteriormente le atribuyó.
La difusión de este documento cambió por completo el enfoque del caso. La pregunta que ahora muchos se hacen es: ¿quién amplió la sanción de forma tan drástica y con qué autoridad? La acción de la Federación Cubana parece haber rebasado los límites de su potestad, modificando unilateralmente una decisión tomada por la instancia provincial, y con ello, arrojando toda la culpa sobre los dirigentes pinareños en una clara maniobra para desviar la atención.
Resulta especialmente alarmante la naturalidad con la que Pérez Pardo sostuvo una versión que ha quedado expuesta como falsa. Lejos de asumir responsabilidad alguna, intentó presentar a los dirigentes de Pinar del Río como los autores de una medida extrema, mientras su comisión supuestamente solo cumplía con lo establecido. La revelación del documento por parte de Morejón no solo desmonta esa narrativa, sino que también coloca bajo la lupa la credibilidad del máximo responsable del beisbol cubano.
Los hechos evidencian que la provincia actuó dentro del marco del reglamento, pero con la intención de no destruir la carrera de un jugador que ha sido referente del montículo durante más de una década. En cambio, desde la Comisión Nacional se optó por aplicar un castigo ejemplarizante, pasando por alto el criterio local y castigando con dureza lo que bien pudo resolverse con diálogo y comprensión.
El caso de Erly Casanova no es solo el reflejo de una injusticia individual, sino también la expresión de un sistema que prioriza el control por encima del entendimiento, y que utiliza el reglamento como instrumento de poder. La indignación crece entre los aficionados y observadores del beisbol cubano, mientras muchos se preguntan hasta cuándo se seguirá manejando el deporte nacional con métodos que poco tienen que ver con el respeto, la justicia y la transparencia.