Cometen vandalismo e indisciplinas en instalación del deporte cubano

El deporte cubano atraviesa una crisis estructural y moral que se refleja en hechos lamentables como el ocurrido recientemente en Las Tunas, donde la falta de mantenimiento y la ausencia de control han generado una situación vergonzosa y perjudicial para la práctica de la natación. Este episodio es solo una muestra más del deterioro generalizado de las instalaciones deportivas en el país, alimentado por la desidia institucional y la inacción ante problemas que se han vuelto crónicos.

El pasado 16 de junio, el periodista tunero Orlando Cruz sacó a la luz una situación que, hasta entonces, permanecía silenciada. La Academia de natación de Las Tunas, que durante años formó a generaciones de atletas, quedó completamente inservible tras décadas de uso sin recibir el mantenimiento necesario. Como solución provisional, los niños que se preparan para campeonatos nacionales fueron trasladados a la Piscina Municipal, pero allí se toparon con una realidad aún más alarmante.

Este recinto, lejos de ser un centro protegido para el desarrollo deportivo, se ha transformado en un espacio sin control nocturno, donde personas ajenas al sistema deportivo ingresan libremente para usar las instalaciones a su antojo. Según se reporta, por las noches, decenas de individuos se introducen en la piscina sin autorización, realizan fiestas, ensucian el agua, y arrojan basura u objetos peligrosos, afectando directamente las condiciones sanitarias y de seguridad para los entrenamientos del día siguiente.

Alejandro González Ramírez, entrenador de los jóvenes atletas, expresó públicamente su frustración ante la impotencia de trabajar en un ambiente hostil para la formación deportiva. “Es muy engorroso que hoy en día nuestros atletas y nosotros los entrenadores estemos afectados por actos delictivos que atentan contra la preparación del deporte”, afirmó con pesar. Sus palabras reflejan el desgaste emocional y profesional de quienes, pese a las dificultades, intentan mantener viva la llama del deporte en Cuba.

Ante la gravedad del asunto, el Director Municipal de Deportes en Las Tunas, Yurisnel Rosabal Cutiño, fue entrevistado para conocer las medidas adoptadas. Sin embargo, sus declaraciones solo confirmaron la ineficacia de las acciones emprendidas hasta ahora. “Las indisciplinas sociales de la comunidad, y sobre todo de los jóvenes, se van del límite. Hemos tratado de hablar con la población, pero no se le ha podido dar tratamiento a la piscina”, indicó, dejando en evidencia la falta de autoridad y de estrategias funcionales para resolver el problema.

Este caso evidencia una verdad dolorosa: el deporte cubano, antaño símbolo de orgullo y excelencia, está siendo sepultado por la indiferencia. Las instalaciones se derrumban, los recursos escasean, y la disciplina se disuelve ante la falta de control y el irrespeto de ciertos sectores de la población. Lo sucedido con la natación en Las Tunas es apenas una gota más en una copa que ya se desborda, y si no se adoptan medidas urgentes y efectivas, el futuro de las nuevas generaciones de atletas seguirá en riesgo.