Yordenis Ugás, uno de los rostros más reconocidos del boxeo cubano en la última década, alzó su voz este 8 de mayo para defender con firmeza la dignidad de la escuela cubana de boxeo. Luego de la polémica generada tras el combate entre William Scull y Saúl “Canelo” Álvarez, en el que el peleador cubano adoptó un estilo defensivo y poco ofensivo que generó críticas por parte de fanáticos y expertos, Ugás decidió no quedarse en silencio y utilizó sus redes sociales para aclarar varios puntos. Su mensaje fue contundente: no todos los boxeadores cubanos deben ser juzgados por la actuación de unos pocos.
Las palabras del excampeón mundial llegaron como respuesta directa a una ola de críticas que generalizaban al boxeo cubano como evasivo y carente de acción, basado únicamente en el movimiento y la defensa. Para Ugás, esta narrativa no solo es injusta, sino también errónea. “La mayoría de los peleadores cubanos somos guerreros”, escribió con claridad y orgullo. Para él, reducir el legado de una nación boxística a la actuación puntual de un peleador, por más mediático que sea el combate, es una falta de respeto a la trayectoria y al esfuerzo de generaciones de pugilistas que han dejado el alma sobre el ring.
En su publicación en Facebook, Yordenis Ugás fue categórico al expresar que el estilo evasivo no es representativo de toda la escuela cubana. “Lo de la corredera de la escuela cubana y la mala fama siempre ha sido cosa de dos o tres”, sentenció, aludiendo a que este tipo de táctica ha sido usada por unos pocos, y que el grueso de los peleadores cubanos han demostrado siempre garra, resistencia y corazón en sus presentaciones. El santiaguero hizo un llamado a realizar críticas individuales, a exigir resultados y compromiso, pero sin caer en estigmatizaciones ni narrativas infundadas.
Para reforzar su punto, Ugás recordó una de las batallas más simbólicas de su carrera: la que sostuvo el 17 de febrero de 2018 ante el estadounidense Ray Robinson en Las Vegas. En aquel combate, el cubano cayó a la lona luego de recibir un golpe ilegal tras el final del cuarto asalto. Lejos de ceder ante la adversidad, se levantó y remontó la pelea con coraje, noqueando a su oponente en el séptimo round. Con esta imagen, quiso recordar que el boxeo cubano también es sinónimo de entrega, de levantarse ante la adversidad y de luchar hasta el último segundo.
Las palabras de Ugás no solo se dirigieron a los críticos externos, sino también a quienes dentro del propio entorno del boxeo han promovido generalizaciones que empañan la rica historia del pugilismo antillano. Su mensaje busca equilibrar el debate y ofrecer una visión más realista y justa de lo que representa el boxeo cubano: una tradición que ha dado campeones olímpicos, mundiales y profesionales, basada en la disciplina, la técnica y también en el espíritu de lucha.
En un deporte donde cada pelea puede marcar una narrativa, Yordenis Ugás recordó que una mala actuación no define a una escuela entera. Su defensa no fue solamente una muestra de orgullo patrio, sino también un acto de responsabilidad como figura consolidada del boxeo cubano, dispuesto a proteger con palabras lo que tantos han construido con sudor y sacrificio dentro del ring.