La pelea entre Saúl «Canelo» Álvarez y William Scull en Arabia Saudita no solo dejó insatisfechos a miles de aficionados, sino también a una leyenda del boxeo mexicano como Julio César Chávez, quien no pudo ocultar su molestia por la actuación del cubano durante la transmisión de Box Azteca. Chávez, siempre apasionado y directo, expresó sin filtros su frustración ante la actitud pasiva y evasiva de Scull, quien durante los 12 asaltos evitó en todo momento el intercambio con el mexicano, optando por moverse constantemente por el ring sin lanzar ofensiva significativa.
Desde los primeros asaltos, el enojo de Chávez fue evidente. Observando cómo Scull apenas se dedicaba a lanzar golpes, el ídolo de México comentó con ironía que había “mucho ruido y pocas nueces”. La falta de acción real lo llevó a cuestionar directamente al peleador cubano con frases como: “¿Vas a pelear o qué ching*dos?”, dando voz al sentir de millones que esperaban un combate competitivo y emocionante.
Conforme avanzaban los rounds y Scull mantenía su estrategia de desplazarse por el ring sin confrontar, la frustración de Chávez aumentaba. “Estamos encabrondos, pinch cubano, nomás vino a hacernos pendej*s a todos”, soltó sin reservas al final del combate, visiblemente molesto por la falta de compromiso del rival de Canelo. Chávez, quien ha sido uno de los analistas más respetados en el boxeo mexicano, no encontró justificación en la actitud del cubano y fue más allá al decir que “estaban mejor los comerciales que la pelea”.
Durante la transmisión, el legendario excampeón del mundo también dirigió algunas críticas a Canelo, exhortándolo a cambiar de estrategia y atacar más el cuerpo para reducir el movimiento del escurridizo Scull. “También Canelo debe irse un poquito abajo, no nada más (golpear) arriba, porque el cubano trae muchas piernas”, señaló con tono crítico pero constructivo, buscando una solución desde la narración en vivo ante lo que parecía una pelea estancada.
Al término del sexto asalto, Chávez incluso bromeó diciendo que el combate era tan aburrido que prefería ver los comerciales, y sugirió con sarcasmo que el organizador del evento, Turki Alalshikh, “lo bajara a la chingad*”, en referencia al peleador cubano que en ningún momento intentó arriesgar para ganar. A esas alturas, la paciencia del gran campeón mexicano ya se había agotado.
Lo que más molestó a Chávez no fue simplemente la derrota de Scull, sino la manera en la que desperdició una oportunidad de oro al estar en un escenario tan importante frente a un campeón como Canelo Álvarez. Su falta de ofensiva, su negativa a intercambiar golpes y su enfoque en simplemente sobrevivir arriba del ring provocaron una de las reacciones más enérgicas que se le recuerdan a Chávez en su faceta de comentarista.
“Se aventó el maratón”, concluyó el ídolo, resignado, ante una de las peleas más decepcionantes de los últimos tiempos. Así, la noche que prometía ser histórica terminó empañada por la inacción de un rival que, a ojos de Chávez y muchos otros, simplemente no quiso pelear.