Alexei Ramírez volvió a dar muestras de su compromiso con el béisbol cubano y, en particular, con su equipo de Pinar del Río, al protagonizar un gesto que ha sido aplaudido por la afición y por sus propios compañeros. A pesar de no poder incorporarse a la nómina para la III Liga Élite del Béisbol Cubano debido a problemas migratorios, el exjugador de Grandes Ligas no se olvidó del conjunto verde amarillo y decidió enviar un donativo que podría marcar la diferencia en el desempeño del equipo.
Este lunes 15 de abril, la noticia fue confirmada por el periodista deportivo Osbel Benítez Polo a través de su cuenta personal en la red social Facebook, donde compartió una publicación acompañada de imágenes que captaron el momento en que el receptor Jorge Yoan Rojas recibía el donativo. Según Benítez, el gesto de Ramírez consistió en el envío de un grupo de bates que servirán para mejorar las condiciones de entrenamiento de los peloteros pinareños, quienes, como tantos otros equipos en Cuba, enfrentan serias carencias materiales.
En las fotografías compartidas, se puede observar a Rojas sosteniendo varios bates, todos ellos marcados con un visible número dos, el mismo que utilizó Alexei Ramírez durante su carrera en las Grandes Ligas, donde militó por nueve temporadas y dejó una huella respetable por su consistencia ofensiva y defensiva. El número también representa su identidad dentro del campo y el compromiso que mantiene con su equipo, incluso a la distancia.
Ramírez, conocido cariñosamente como “El Pirineo” o “El Piri”, ha sido una figura fundamental en el renacer del béisbol cubano desde su reincorporación en la edición número 63 de la Serie Nacional. Su regreso fue recibido con entusiasmo por parte de la afición, y su impacto fue inmediato tanto en el terreno como en el vestuario. A pesar de sus 43 años, demostró que la pasión, el liderazgo y la experiencia no tienen fecha de vencimiento, siendo un motor anímico y competitivo para el equipo de Pinar del Río.
Su ausencia para esta nueva edición de la Liga Élite fue una baja sensible, tanto por su nivel de juego como por la influencia positiva que ejerce en sus compañeros. Sin embargo, el gesto de enviar bates de calidad para las prácticas no solo es una muestra de generosidad, sino también una señal clara de que su corazón sigue en Cuba, junto a sus compañeros, defendiendo los colores de su provincia como lo ha hecho siempre, sin importar las barreras geográficas.
La acción ha generado una ola de reconocimiento y agradecimiento por parte de la comunidad beisbolera cubana. En medio de las dificultades estructurales que enfrenta el deporte en la isla, gestos como el de Alexei Ramírez se convierten en faros de esperanza y solidaridad, demostrando que los verdaderos ídolos no solo se destacan por lo que hacen en el terreno, sino por su capacidad de influir positivamente fuera de él.
Alexei no ha dicho su última palabra con el béisbol cubano. A pesar de estar lejos físicamente, su presencia se sigue sintiendo con fuerza en Pinar del Río. El “Piri” continúa siendo un referente, un ejemplo de compromiso y una inspiración para las nuevas generaciones.