El equipo Cuba sufrió un duro revés en su más reciente presentación de preparación rumbo al Clásico Mundial de Béisbol, tras caer 6 por 1 ante la selección de Nicaragua en el tercer juego de una serie pactada a cuatro desafíos. Con este resultado, el tope quedó igualado, aumentando la presión sobre el conjunto antillano, que busca ajustar detalles antes del inicio de la competencia oficial.
El partido estuvo marcado por el dominio absoluto del pitcheo nicaragüense, que limitó la ofensiva cubana a apenas seis imparables y una sola carrera. Desde los primeros innings, el abridor Yoennis Yera enfrentó dificultades para contener el ataque rival, que aprovechó cada oportunidad para tomar el control del marcador y no soltarlo más. A partir de ese momento, el juego se inclinó claramente del lado centroamericano.
El relevo cubano tampoco logró frenar el avance del rival en los momentos clave. A pesar de algunos buenos pasajes individuales, errores defensivos y falta de ejecución permitieron que Nicaragua ampliara la ventaja hasta colocar el marcador 6 por 0. Las fallas en los jardines y situaciones mal manejadas en el cuadro evidenciaron problemas de concentración que el equipo deberá corregir con urgencia si aspira a competir al más alto nivel.
La única anotación de Cuba llegó en la séptima entrada, cuando Ángel Hechevarría conectó un doble que impulsó la carrera del descuento. Sin embargo, la reacción fue insuficiente ante un pitcheo rival que se mostró sólido de principio a fin. En general, la ofensiva volvió a mostrar falta de consistencia, una de las principales preocupaciones del cuerpo técnico en esta etapa de preparación.
A pesar del resultado negativo, la jornada dejó una noticia positiva: el esperado debut del estelar cerrador Raidel Martínez. El derecho lanzó el noveno inning sin permitir hits, ponchó a un rival y dominó con autoridad, mostrando el nivel que lo convierte en una de las principales cartas del bullpen cubano para el torneo internacional.
Su presencia fortalece una zona del equipo que será determinante en juegos cerrados, especialmente ante selecciones con ofensivas de alto calibre. Sin embargo, el desempeño colectivo dejó claro que Cuba necesita mejorar en defensa, producción ofensiva y manejo de situaciones de presión si quiere aspirar a avanzar de ronda.
Con un último compromiso pendiente en la serie, el equipo buscará cerrar su preparación con mejores sensaciones y mayor estabilidad en el terreno. El margen de error se reduce y cada juego se convierte en una prueba clave para evaluar el verdadero potencial del grupo.
Ahora la gran pregunta para el debate: viendo el rendimiento reciente, ¿el mayor problema del equipo Cuba es la falta de ofensiva o la inconsistencia del pitcheo y la defensa en los momentos decisivos?