El debate sobre el estado actual de la Serie Nacional de Béisbol volvió a encenderse tras fuertes críticas emitidas incluso desde espacios de la prensa oficial, algo que refleja el creciente nivel de preocupación alrededor del principal torneo deportivo de Cuba. Ni siquiera la emoción de los playoffs ni el campeonato logrado por los Cocodrilos de Matanzas en la edición 64 lograron ocultar el descontento generalizado entre especialistas y aficionados.
Durante un análisis televisivo, varios panelistas coincidieron en que el certamen mostró más problemas que aciertos. Entre las principales irregularidades señaladas estuvieron dificultades logísticas, situaciones disciplinarias con jugadores y directores, además de fallas organizativas que afectaron el desarrollo competitivo. Para algunos analistas, el torneo estuvo marcado por la improvisación y por decisiones que terminaron restándole credibilidad al espectáculo.
Sin embargo, una de las críticas más preocupantes estuvo centrada en el nivel deportivo. El periodista Reinier González fue especialmente directo al afirmar que esta podría ser la Serie de menor calidad en la historia. Señaló que el promedio de velocidad del pitcheo ronda apenas las 82 millas por hora, un indicador que evidencia el retroceso en la preparación y el desarrollo del talento. También cuestionó aspectos básicos del juego, como la ejecución en las bases y errores técnicos que, según sus palabras, ni siquiera se ven en categorías infantiles.
Otro punto que generó preocupación fue el estado de los terrenos. Algunos estadios fueron descritos como instalaciones que no cumplen condiciones mínimas para albergar un torneo de primer nivel. Más allá de la falta de recursos, los comentarios apuntaron también a problemas de mantenimiento, abandono y falta de exigencia en la gestión de las instalaciones.
El malestar no se limita al terreno de juego. Las condiciones de preparación de los equipos también han sido cuestionadas, incluyendo deficiencias en la alimentación y traslados en medios de transporte inadecuados, situaciones que afectan directamente el rendimiento de los atletas y la imagen del campeonato.
Mientras tanto, la afición mantiene su frustración con la gestión de la Federación Cubana de Béisbol, señalada como una de las principales responsables del deterioro del pasatiempo nacional. Aunque algunas voces consideran que el torneo sigue siendo parte esencial de la identidad deportiva del país, el consenso general apunta a la necesidad urgente de reformas profundas.
La realidad es que el béisbol cubano atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia, y el silencio ya no parece ser una opción. Ahora el debate queda abierto entre los fanáticos: ¿crees que la Serie Nacional puede recuperarse con cambios internos, o el deterioro es tan grande que el béisbol cubano necesita una transformación total del sistema para sobrevivir?