Miguel Vargas fue uno de los peloteros cubanos más destacados de la temporada 2025 de Grandes Ligas, consolidándose como una pieza importante dentro de la organización de Chicago White Sox. A pesar de ese rendimiento, su nombre volvió a ser noticia por una razón distinta: su decisión de no integrar el Equipo Cuba rumbo al próximo Clásico Mundial de Beisbol. En medio de las dificultades que ha tenido la selección nacional para conformar un roster competitivo, el antesalista dejó clara su postura con sinceridad y sin rodeos.
El infielder reconoció que recibió mensajes y llamadas relacionadas con una posible convocatoria, pero explicó que no considera que este sea el momento adecuado en su carrera para asumir ese compromiso. Vargas aseguró que no cierra la puerta a representar a Cuba en el futuro, y que le gustaría vivir esa experiencia cuando sienta que puede tomar la decisión con total libertad y en un contexto diferente. Sus palabras reflejan una mezcla de deseo personal y frustración por la realidad que rodea al beisbol cubano actual.
El jugador también confesó que le resulta difícil observar cómo peloteros de países como Venezuela, República Dominicana o Puerto Rico reciben respaldo institucional y pueden vestir con orgullo el uniforme de sus selecciones en el evento más importante del beisbol internacional. Admitió sentir cierta envidia deportiva y tristeza al comparar esas realidades con la de los cubanos, muchos de los cuales no pueden acudir al torneo pese a tener nivel de Grandes Ligas.
Aun así, Vargas fue enfático al expresar su apoyo al equipo que representará a la isla en el Clásico. Señaló que siempre deseará lo mejor al conjunto nacional, recordando que Cuba es su origen y que, más allá de las decisiones individuales, el sentimiento por el país permanece intacto.
Con apenas 26 años, Miguel Vargas ya ha recorrido un camino exigente en MLB. Debutó joven con Los Angeles Dodgers, pero la abundancia de estrellas en el infield limitó sus oportunidades. Ese escenario provocó su cambio a Chicago a mediados de 2024. Tras un inicio complicado, en 2025 mostró una adaptación notable, conectando 32 dobles, 16 jonrones, impulsando 60 carreras y anotando 80, con promedio de .234 gracias a 118 hits en 504 turnos. ¿Debe un pelotero priorizar su carrera personal o sacrificarlo todo para representar a su país en medio de conflictos y restricciones?