El 10 de enero se convirtió en una fecha amarga para Yoel Romero y para quienes seguían de cerca su ambicioso camino dentro de Real American Freestyle. En cuestión de segundos, el sueño del “Soldado de Dios” de coronarse campeón regular de la división semipesada se vino abajo, no por la acción de un rival, sino por un error propio que terminó siendo determinante. La noticia sacudió a los aficionados cuando se confirmó que el luchador cubano quedaba fuera de la pelea estelar del evento RAF 05, programado en Florida, y perdía además su condición de campeón interino.
El problema surgió durante el pesaje oficial, un momento que suele ser tan decisivo como el combate mismo. Romero no logró cumplir con el límite de la categoría, fijado en 205 libras, y detuvo la báscula en 212. Ese exceso de peso activó de inmediato el reglamento de la organización y derivó en una sanción severa. El cubano fue descalificado de la disputa titular y despojado del cinturón interino que había conquistado apenas semanas atrás, truncando así una oportunidad histórica en su carrera.
La situación generó reacciones encontradas dentro del entorno del evento. Bo Nickal, campeón de la división y quien debía enfrentar a Romero en la defensa del título, expresó su decepción ante la cancelación de un combate que había despertado gran expectación. Para muchos, se trataba de un choque clave que podía marcar un antes y un después en la modalidad. Sin embargo, el incumplimiento del peso cerró cualquier posibilidad de que el duelo se concretara.
La organización oficializó la decisión mediante un comunicado contundente, en el que dejó claro que Romero perdía su estatus de campeón interino y que Nickal pasaba a ser reconocido como campeón indiscutible de las 205 libras. Aun así, el cubano no quedó completamente fuera de la cartelera. Se le permitió competir en la velada, pero en un combate alternativo frente a Stephen Buchanan, otro atleta que también falló en el pesaje, en una división sin límite de peso.
El golpe fue especialmente duro si se tiene en cuenta el contexto. Yoel Romero había alcanzado el título interino el 19 de diciembre de 2025 tras vencer por superioridad técnica a Pat Downey, y todo parecía alineado para una consagración definitiva. A sus 48 años, la posibilidad de sumar un título mundial profesional estaba al alcance de la mano, pero se esfumó de manera inesperada. ¿Debe considerarse este episodio como un simple descuido o como una señal clara de que el tiempo ya pasó factura al legendario luchador cubano?