La trayectoria del boxeador cubano Erislandy Álvarez es ampliamente reconocida dentro y fuera del cuadrilátero. Campeón olímpico en París 2024 y doble medallista mundial en 2025, el cienfueguero se ha consolidado como una de las principales figuras del boxeo antillano contemporáneo. Sin embargo, no todo ha sido dominio absoluto en su ascenso, y así lo recordó recientemente al rememorar uno de los episodios más delicados de su carrera profesional.
El pasado 29 de noviembre, durante una cartelera profesional celebrada en Varadero, Álvarez protagonizó un combate extremadamente exigente ante el mexicano Rogelio Jiménez. Aunque la victoria terminó en manos del cubano por decisión unánime (95-94, 98-91 y 96-93), el desenlace estuvo lejos de ser cómodo. En el noveno asalto, un golpe certero del visitante impactó con fuerza en el rostro del local y lo envió a la lona, provocando momentos de tensión y silencio absoluto entre los asistentes.
Ese instante quedó grabado en la memoria del púgil. En declaraciones ofrecidas al medio Cuba Sí el pasado 25 de diciembre, Erislandy fue autocrítico y sincero al analizar lo ocurrido. “A veces me bloqueo. Quiero buscar golpes de poder cuando en la rapidez lo tengo todo. El boxeo es de táctica y de inteligencia”, confesó. Según explicó, el deseo de definir antes de tiempo lo llevó a descuidar indicaciones claras de su esquina, un error que casi le cuesta la pelea.
El desenlace no fue más grave gracias al cierre del asalto, que le permitió recuperarse y recibir la atención necesaria. Álvarez reconoció el papel determinante de su equipo de trabajo, quienes actuaron con rapidez para aliviar el dolor en el cuello y devolverle la claridad mental. “Me pusieron hielo y logré terminar con mi ritmo habitual”, recordó.
Lejos de desanimarse, el campeón asume la experiencia como una lección invaluable. Su ambición permanece intacta y su mirada está puesta en lo más alto. “Vamos a seguir reteniendo el título en todos los países que vengan. En 2026 buscaré los títulos que aún me faltan”, aseguró.
Erislandy Álvarez es hoy el rostro visible de los Domadores y un referente del boxeo cubano. La noche de Varadero fue una advertencia clara: el talento sobra, pero la concentración y la disciplina serán claves para conquistar definitivamente la cima del boxeo profesional. 🏆🔥