Yuli Gurriel continúa siendo uno de los nombres más experimentados y respetados entre los agentes libres de MLB de cara a la temporada 2026. A sus 41 años, “La Piña” se encuentra en la etapa final de una carrera notable, pero aún con argumentos suficientes para aspirar a un último contrato que le permita seguir aportando dentro del mejor béisbol del mundo. Aunque su edad limita las ofertas a corto plazo, su perfil encaja perfectamente en equipos que buscan profundidad, liderazgo y soluciones puntuales a bajo costo.
En las últimas dos temporadas, Gurriel tuvo una participación limitada, sumando apenas 34 juegos entre Kansas City y San Diego. Aun así, logró algo que muchos veteranos no consiguen: estar presente en una postemporada reciente, cuando defendió a los Reales en 2024. Esa experiencia reciente, sumada a su historial ganador, sigue siendo un valor agregado para organizaciones jóvenes o en transición.
Uno de los destinos que más sentido tiene es Miami. Gurriel ya conoce el entorno de los Marlins tras su paso por el club en 2023 y su regreso sería una apuesta lógica para una franquicia que prioriza contratos modestos y veteranía funcional. En un roster lleno de talento joven, su presencia serviría como respaldo en la primera base o como bateador designado ocasional, aportando estabilidad sin comprometer el presupuesto.
Boston también aparece como una opción realista. La situación física de Triston Casas y la incertidumbre sobre su regreso pleno abren una vacante clara en la inicial. Con el mercado prácticamente vacío tras la salida de opciones más costosas, Gurriel surge como una alternativa pragmática. No sería la solución a largo plazo, pero sí un puente confiable para una primera mitad de temporada exigente en una división altamente competitiva.
Los Mets completan el trío de escenarios posibles. La salida de su histórico inicialista dejó un hueco que la gerencia no necesariamente quiere cubrir con contratos pesados. En ese contexto, Gurriel encaja como una opción de bajo riesgo, probablemente bajo un acuerdo de ligas menores con invitación al Spring Training. Su experiencia y disciplina le darían la oportunidad de ganarse un puesto si responde ofensivamente.
En términos económicos, el panorama es claro: un contrato cercano a 1.25 millones si entra al roster activo, con incentivos que podrían elevar sus ingresos totales a poco más de dos millones. No es un acuerdo de prestigio, pero sí una última oportunidad legítima. Para Yuli Gurriel, el destino final no pasa por el dinero, sino por seguir compitiendo y cerrando su carrera con dignidad en MLB.