German Mesa y Cuba no asistieron a reunión del Clásico Mundial en Florida

La ausencia de Germán Mesa y de la delegación cubana en la reunión oficial del Clásico Mundial de Béisbol en Miami desató una ola de preguntas, críticas y preocupación sobre el futuro inmediato del equipo Cuba en el torneo más importante del béisbol internacional. Mientras los 19 restantes estrategas confirmaron su presencia en un encuentro clave para la coordinación del evento, Cuba brilló por su ausencia, enviando un mensaje incómodo al comité organizador y dejando al descubierto una vez más las profundas grietas que afectan al deporte en la isla.

El 9 de diciembre estaba marcado como un día de protocolo estricto, diseñado para revisar lineamientos, afinar detalles operativos y garantizar que todas las selecciones avancen en igualdad de condiciones hacia la edición del 2026. Sin embargo, el equipo Cuba no tuvo representación alguna. Germán Mesa, director técnico del llamado “Team Asere”, no asistió al cónclave, convirtiéndose en el único mánager ausente y colocando al béisbol cubano en una posición comprometida.

Aunque no se emitió una explicación oficial, todas las miradas apuntan hacia la crisis económica que atraviesan las instituciones deportivas cubanas. La limitación de recursos, que ya ha impactado entrenamientos, logística interna y preparación internacional, parece haber alcanzado ahora un punto crítico: la imposibilidad de participar en un evento obligatorio para las delegaciones inscritas. Lo que para cualquier federación es un paso rutinario, para Cuba se transformó en otro capítulo de incertidumbre.

La reacción no tardó en llegar. Aficionados, especialistas y exjugadores coincidieron en que esta ausencia afecta directamente el prestigio del béisbol cubano, un deporte que durante décadas fue símbolo de excelencia mundial. Ser el único país que no cumplió con el compromiso envía un mensaje de desorganización y fragilidad institucional que choca con la tradición histórica de la pelota en la isla.

Más preocupante aún es lo que esta omisión puede significar hacia el futuro. El Comité Organizador del Clásico Mundial podría interpretar estos incumplimientos como señales de inestabilidad, y la acumulación de episodios similares podría poner en duda la continuidad del equipo Cuba en ediciones posteriores. Lo ocurrido este 9 de diciembre no es un hecho aislado: es parte de una cadena de irregularidades que golpean cada vez más fuerte la credibilidad internacional del béisbol cubano.

En el centro de la tormenta figura Germán Mesa, quien ya ha sido protagonista de otras controversias y ahora suma un nuevo episodio que alimenta las dudas sobre la capacidad de gestión de la selección antillana. Mientras los demás equipos avanzan con claridad hacia el Clásico Mundial, Cuba parece quedar rezagada, atrapada entre problemas internos y decisiones que amenazan con alejarla del escenario global.