Caos en beisbol cubano: Equipo Pinar del Río se traslada en camión en Serie Nacional

La crisis del béisbol cubano volvió a quedar expuesta de la forma más cruda posible luego de que el equipo de Pinar del Río, una de las novenas históricas de la Serie Nacional, se viera obligado a trasladarse en un camión de carga rumbo al estadio Capitán San Luis. El hecho ocurrió el 9 de diciembre y rápidamente se convirtió en símbolo del abandono, la precariedad y la falta de recursos que desde hace años golpean al deporte nacional.

Todo comenzó cuando el ómnibus asignado al conjunto pinareño dejó de funcionar debido a múltiples fallas mecánicas. En un gesto solidario, la delegación de Ciego de Ávila había estado prestando su transporte durante varios días para que los Vegueros pudieran moverse entre el hotel, el estadio y las sesiones de entrenamiento. Sin embargo, la situación dejó de ser sostenible. Sin una alternativa viable ofrecida por las autoridades, el equipo tuvo que recurrir a un camión B8 de fabricación soviética, un vehículo totalmente inapropiado para trasladar a atletas profesionales.

Las imágenes de los jugadores y entrenadores hacinados sobre la plataforma metálica del camión, sin asientos ni protección, generaron indignación inmediata entre la afición. Los comentarios en redes sociales reflejaron una mezcla de vergüenza, impotencia y frustración por un episodio que no debería ocurrir en ningún deporte profesional, y mucho menos en el considerado “deporte nacional”.

Para muchos, el traslado en un vehículo de carga no solo fue un acto riesgoso, sino una falta de respeto grave hacia atletas que representan a su provincia y que, pese a las dificultades económicas del país, mantienen el compromiso de competir. Las críticas apuntaron directamente a la dirección del INDER en Pinar del Río, a la Comisión Nacional y a la administración del torneo, señaladas por su incapacidad para garantizar un mínimo de condiciones logísticas.

Este nuevo episodio se suma a una larga lista de problemas que han empañado la 64 Serie Nacional: estadios en mal estado, escasez de implementos, mala alimentación, inseguridad en hoteles y ahora, transporte inhumano. Cada uno de estos incidentes va erosionando aún más la credibilidad y el prestigio del campeonato.

Pinar del Río, una de las plazas más respetadas del béisbol cubano, terminó convertido en símbolo de la decadencia estructural que enfrenta el deporte en la Isla. El traslado en camión no fue solo un accidente logístico: fue un recordatorio doloroso de cuánto se ha deteriorado un sistema que alguna vez fue motivo de orgullo nacional