FORTUNA DE LIVAN HERNANDEZ ES MILLONARIO?

Liván Hernández llegó a las Grandes Ligas como una de las historias más impactantes del béisbol cubano, y durante casi dos décadas en MLB se consagró como un lanzador de enorme prestigio. Ganador de una Serie Mundial, protagonista de momentos memorables y dueño de una durabilidad impresionante, se convirtió no solo en un ícono deportivo, sino también en uno de los peloteros cubanos mejor pagados de su generación. A lo largo de su carrera acumuló más de cincuenta millones de dólares solo en salarios, sin contar incentivos, patrocinios y otras entradas económicas que obtuvo durante sus años de gloria.

Esa fortuna, que para muchos significaría estabilidad para toda la vida, no logró sostenerse en el tiempo. Tras su retiro, Liván enfrentó una serie de dificultades económicas que fueron consecuencia de decisiones financieras cuestionables, un estilo de vida elevado y compromisos que siguieron creciendo aun cuando ya no contaba con el mismo flujo de ingresos. Con el paso de los años se hizo evidente que gran parte de lo que había construido en lo económico se estaba desvaneciendo. Deudas acumuladas, gastos excesivos y obligaciones fiscales lo llevaron finalmente a solicitar protección por bancarrota en Estados Unidos, un golpe duro para alguien que una vez fue considerado un millonario del deporte.

Hoy en día su situación es completamente distinta a la que disfrutó en sus años de estrella. Aunque conserva reconocimiento público, contactos dentro del béisbol y un nombre que todavía abre puertas, su patrimonio ya no refleja aquella riqueza que alguna vez acumuló. No vive en la miseria ni ha desaparecido del mapa, pero está lejos de ser el hombre de gran fortuna que fue durante su carrera. Sus ingresos actuales dependen más de trabajos, actividades ocasionales o apariciones vinculadas al béisbol que de una base económica sólida proveniente del pasado.

Aun así, Liván Hernández mantiene un estilo de vida discreto, ajustado a su realidad actual, y se sabe que continúa involucrado con el deporte en diferentes formas. Es una muestra clara de cómo incluso quienes alcanzan la cima económica pueden perderlo todo si no existe una planificación adecuada después del retiro. Su legado deportivo permanece intacto y siempre será recordado por sus hazañas en la lomita. Pero en lo financiero, la caída fue fuerte, y hoy ya no se le puede considerar un millonario, sino un exatleta que aprendió, quizás demasiado tarde, el valor de administrar bien una gran fortuna.